domingo, 25 de noviembre de 2012

Hablar por teléfono o manejar ¡Elige la prudencia!



Recientes estudios evidencian que cada vez son más los accidentes automovilísticos asociados con el uso del teléfono móvil mientras se maneja, ya sea para realizar llamadas, mandar textos o, incluso, navegar por internet. El uso del celular al volante implica cada año, y en todos los países, no sólo más muertes en las carreteras, sino también un aumento de parálisis, y miles de heridos de gravedad.

 

Parece que en la actualidad es imposible que las personas se desconecten de su teléfono móvil. Sin embargo, nuestro cerebro no es capaz de concentrarse completamente en dos cosas al mismo tiempo. Si se está enviando mensajes de texto o hablando por teléfono celular mientras se maneja, el cerebro tiene menos carga cognitiva para concentrarse en la conducción. Por lo tanto, la forma de conducir no es tan buena como podría ser. Por supuesto, si usted tiene años y años de experiencia manejando, esta habilidad requiere menos carga cognitiva. Sin embargo, los más jóvenes son más propensos a usar sus teléfonos celulares mientras manejan, un grupo que tiene menos años de experiencia de conducción. Por el contrario, las personas mayores pueden tener muchos años de experiencia de conducción, pero tienen menos experiencia con la nueva tecnología, lo que las hace más lentas para atender sus llamadas, o mandar textos, y requiere carga cognitiva para utilizar esos aparatos.

Algunos pueden argumentar que hablar por teléfono celular mientras se conduce no es diferente a conversar con un pasajero en su automóvil, sin embargo, la investigación de Drews, Pasupathi, y Strayer1 (2008) sugiere lo contrario. Los pasajeros que comparten el mismo contexto, hacen que la conversación fluya con las exigencias del conductor, así pueden suspender la conversación cuando las condiciones de conducción se intensifican. En cambio, la persona en el otro extremo de una conversación por teléfono (o texto) carece de este contexto, y es menos probable que pueda cortar la comunicación.

Muchos estudios apoyan la idea de que el uso de teléfonos celulares mientras se conduce es peligroso. Los mensajes de texto y las conversaciones ya sea con un teléfono celular con o sin kit manos libres mientras se conduce reduce el tiempo de reacción más que estar borracho o drogado2-3.


EEUU
Entre el 2001 y 20074, los conductores distraídos con su teléfono (llamando o mandando mensajes) han provocado la muerte de 16.000 personas en los EEUU. En julio 2009, un estudio del Virginia Tech Transportation Institute (VTTI) reveló que mandar mensajes de textos mientras se conduce aumenta la probabilidad de un accidente en un factor de 20 veces. Así mismo, el Insurance Institute For Highway Safety no ha encontrado evidencia que sugiere que un conductor con un kit manos libres tenga menos riesgo de chocar que un conductor que utiliza un teléfono en su mano.

Las siguientes son sólo algunas estadísticas que muestran que es una mala idea enviar mensajes de texto o hablar por teléfono mientras conduce:

Mandar mensajes de texto
1. Un estudio realizado por Virginia Tech Tranportation Insitute (VTTI)  reveló que un conductor de camión que manda mensajes de texto tiene 23 probabilidades más de chocar que los camioneros no distraídos.

2. En promedio, los mensajes de texto mientras se conduce quitan sus ojos de la carretera durante 4,6 segundos, tiempo suficiente para chocar (VTTI)

3. Mandar mensajes de texto es lejos lo más peligroso que puede hacer con su celular, incluso más peligroso que hablar, o tratar de alcanzarlo y marcar (VTTI).

4.- Los conductores que mandan mensajes de texto muestran más perdidas de rumbo,  cambios de carril, y varían más en sus posiciones y distancias5.

Hablar por teléfono
1. Si usted habla por teléfono mientras conduce, va a reducir su actividad cerebral en un 37%, haciendo que sea más difícil reacción ante situaciones inesperadas, o prestar atención a su alrededor6.

2. El mayor número de accidentes mortales es causado por conductores distraídos y menores de 20 años.

3. El uso de dispositivos móviles durante la conducción hace que los conductores tengan 4 veces más probabilidades de fallar y lesionarse a sí mismos, que los que no hablan por teléfono mientras conducen7.


4. Un estudio de la University of Utah reveló que hablar por teléfono mientras se conduce, conlleva a tener los mismos retrasos en tiempo de reacción como cuando maneja en estado de ebriedad.

5. Hablar por teléfono mientras conduce aumenta las probabilidades de estrellarse en un 400%8.

6. Cuando un joven habla por teléfono su tiempo de reacción es igual al de una persona de edad avanzada8

7. El tiempo de reacción de todos los conductores se convierte en un 9% más lento cuando hablan por teléfono.

En consecuencia con lo anterior, en 2010, las leyes sobre enviar mensajes de texto y hablar por teléfono celular mientras se maneja han evolucionado en EEUU, y en 10 estados de EEUU está prohibido que los conductores utilicen su teléfono mientras van manejando (Estados de California, Connecticut, Nueva York , Washington DC y Massachusetts, entre otros).  Sin embargo, en la realidad, y dos años después de esta ley, el comportamiento de los conductores no ha cambiado mucho, por lo que hacen falta más campañas de información y educación.

 
FRANCIA
Los accidentes automovilísticos causados por el uso al volante del celular con o sin un kit manos libres son directamente responsable del más del 10% de los accidentes. Un reciente estudio francés (2012) llevado a cabo por la Prévention Routière y Assureurs Prévention muestra claramente el catastrófico aumento de jóvenes que utilizan su celular mientras manejan (3 de cada 4). Según ese estudio 58% de los automovilistas reconoce que hablan por teléfono mientras manejan, mientras sólo era el 23% en 2004 y 19% en 1999.

En cuanto a los jóvenes las cifras son más preocupantes ya que pasan del 44% en 2004 al 76% en 2012.

Por ello, las asociaciones lanzaron una campaña interactiva llamada “Al volante, me pongo en modo auto”.

Este estudio demuestra además otro interesante fenómeno y es que cuanto más se utiliza el teléfono al volante, menos temor se le tiene. Así, los jóvenes que en 2004 eran 82% en considerar que el uso del teléfono al volante era un problema de seguridad, sólo son un 51% en 2012. Según el psicoanalista, Michael Stora, este fenómeno puede ser asociado a una adicción: “Para los jóvenes el celular es como un talisman que lo conecta con su tribu (amigos, familia). Ofrece un lazo de seguridad y da la ilusión de no estar solo. Lo que se observa es ante todo una dependencia al otro y no al teléfono. Para muchos de estos jóvenes la libertad que representa este celular es mucho más fuerte que la concentración que hay que tener para manejar. Privilegian ante todo el placer antes que el código del tránsito”.

Teniendo en cuenta todos estos datos:  ¿cómo se puede convencer a los jóvenes de no conducir y utilizar sus teléfonos celulares al mismo tiempo? Una forma de hacerlo es ver el video realizado por el gobierno británico o la campaña francesa realizada por las asociaciones de conductores.   

Un sencillo experimento
Existe un sencillo experimento que demuestra que el uso del teléfono celular afecta su tiempo de reacción, aún si uno es joven. El experimento consiste en ubicar a varios jóvenes, de pie, en una línea, a continuación hay que pedirles que pongan su mano (la que no tiene el celular) en el hombro de la persona que tienen en frente de ellos. Lo primero, consiste en medir su tiempo de reacción, para ello la última persona (ubicada al final de la línea)  debe apretar el hombro de la persona frente a él o ella. Cuando esa persona siente la presión, él o ella aprieta el hombro de la persona siguiente en la línea, que luego aprieta el siguiente y así sucesivamente. Se mide el tiempo que tarda el apretón para llegar hasta la última persona de la fila (ubicada adelante).

Luego hay que pedir a los jóvenes que llamen a alguien con su celular. Cuando los jóvenes están hablando por teléfono, se vuelve a hacer lo mismo que anteriormente (es decir la última persona aprieta el hombro de la persona que tiene al frente y así sucesivamente hasta llegar a la última persona). Normalmente, se tardará unos segundos más para que el apretón de hombro lluegue al principio de la línea. Por último, se realiza la misma actividad pero mandando mensajes de texto y se mide su tiempo de reacción, al mismo tiempo que se observa el comportamiento de los jóvenes: ¡Muchos jóvenes no están siquiera mirando cuando están enviando mensajes de texto! En muchas ocasiones, la contracción ni siquiera llega a la final de la línea ya que la atención de los estudiantes se ve comprometida por sus mensajes de texto.


 Referencias:
4.- Según estudio publicado en  "The American Journal of Public Health" realizado por los investigadores  Fernando Wilson y Jim Stimpson,  de la Universidad de la salud y ciencias de Texas. Para su investigación, Wilson y Stimpson tuvieron acceso a los informes emitidos por la National Highway Traffic Safety, organismo que administra todos los accidentes fatales, sobre todo aquellos relacionados con distracciones al volante.
5.- Hosking, Young, y Regan, 2009: http://hfs.sagepub.com/content/51/4/582.abstract
6.- Carnegie Mellon - http://www.cmu.edu/index.shtml
7.- : Insurance Institute for Highway Safety - http://www.iihs.org/

Fuentes:


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